Instalación de red de aire comprimido: cálculo, montaje y pruebas
Una instalación de red de aire comprimido empieza por calcular cuánto aire piden las máquinas y a qué presión. Con ese dato se elige el diámetro de cada tramo para que la red no pierda más de unos 0,1 bar hasta los puntos de consumo, que es el criterio de la Universidad Carlos III de Madrid (UC3M)[1]. La red se traza preferiblemente en anillo, con una pendiente del 1-2 % hacia los puntos de purga y con las tomas saliendo por arriba de la tubería[1], y se monta con un material apto para aire comprimido. Al terminar se prueban la estanqueidad, la presión en el punto más alejado y el porcentaje de fugas[2]. Si los depósitos y demás equipos a presión que entran en la cuenta suman más de 25.000 bar·litros, la instalación necesita además proyecto[3].
En Grupo JOH diseñamos, montamos y legalizamos redes de aire comprimido para bodegas, talleres e industria desde Villarrobledo. Somos empresa instaladora de equipos a presión de categoría EIP-2, la que el reglamento habilita para las instalaciones que requieren proyecto[3]. Aquí tienes el método completo, con un ejemplo de cálculo de diámetro y las cifras de los organismos técnicos que lo respaldan. Si lo que necesitas es presupuesto, empieza por nuestra página de instalación de aire comprimido para industria y bodega.
Lo que tiene que cumplir una red de aire comprimido bien instalada
Caudal y presión reales
Se calcula con los consumos simultáneos, la distancia, las pérdidas de carga, las ampliaciones previstas y la presión mínima que necesita cada punto de uso.
Normativa y legalización
Según el Reglamento de equipos a presión, la instalación puede necesitar proyecto, pruebas, certificado de instalación, inspecciones y una empresa instaladora habilitada[3].
Menos fugas, menos coste
Una red bien ejecutada reduce caídas de presión, fugas y condensados, y con ellos el consumo eléctrico y las averías en herramientas y maquinaria.
Si a una máquina le falta presión: cuando necesita 6 bar estables y le llegan 5, muchas veces la causa está entre la sala y la toma: un diámetro escaso, fugas, filtros saturados o una red que creció sin planificación.
| Síntoma en planta | Causa probable | Solución técnica recomendada |
|---|---|---|
| La presión cae cuando arrancan varias máquinas | Tubería principal infradimensionada o consumo simultáneo no calculado | Rediseñar el colector o el anillo, aumentar la sección, revisar el almacenamiento y regular la presión |
| Agua en las herramientas neumáticas | Condensado, secado insuficiente, tomas que salen por debajo del colector o pendientes mal resueltas | Secador, purgas, separadores, filtros, tomas por arriba y puntos bajos controlados |
| El compresor trabaja demasiadas horas | Fugas, pérdidas de carga o demanda mal gestionada | Prueba de fugas, medición del consumo y mantenimiento preventivo |
| Averías repetidas en actuadores o válvulas | Aire contaminado por agua, aceite o partículas | Filtración por etapas y calidad de aire definida según ISO 8573-1 |
Índice
- Qué es una red de aire comprimido y qué partes tiene
- Por qué una red improvisada sale cara
- Cómo se hace una instalación de red de aire comprimido, paso a paso
- Cómo se calcula el diámetro de la tubería, con un ejemplo
- Materiales para tuberías de aire comprimido
- Calidad del aire: humedad, aceite, partículas y filtración
- Pruebas al terminar: presión, estanqueidad y fugas
- Mantenimiento y auditorías de la red
- Normativa: seguridad, legalización y cuándo hace falta proyecto
- Errores frecuentes en la instalación de redes de aire comprimido
- Redes de aire comprimido en bodegas, talleres mecánicos e industria
- Cómo trabajamos una instalación de aire comprimido en Grupo JOH
- Fuentes
Qué es una red de aire comprimido y qué partes tiene
Definición directa: una red de aire comprimido, o red neumática industrial, es el conjunto de tuberías, accesorios, depósitos, válvulas, filtros, secadores, purgas, reguladores y tomas que llevan el aire desde el compresor hasta las máquinas, con presión estable, caudal suficiente, la calidad que pide cada uso y el menor coste energético posible. La UC3M la define como el conjunto de tuberías fijas que parten del depósito y conducen el aire hasta los puntos de toma de cada equipo[1].
Instalarla bien es equilibrar caudal, presión, calidad del aire y seguridad: la cantidad de aire que circula, la fuerza disponible en el punto de uso, el nivel de partículas, agua y aceite que admite cada proceso, y que equipos y tuberías trabajen dentro de sus límites.
Componentes de una red de aire comprimido, del compresor a la toma
Este es el esquema tramo a tramo. La guía de instalación de aire comprimido industrial desarrolla compresor, sala, tratamiento y depósito; aquí nos centramos en la red que va del depósito a las tomas.
| Tramo | Qué lleva | Qué tiene que resolver |
|---|---|---|
| Generación | Compresor y su regulación | Dar el caudal que pide la planta a la presión justa |
| Tratamiento | Secador, filtros, separador de condensados y purgas | Quitar agua, aceite y partículas según el uso del aire |
| Almacenamiento | Depósito o calderín | Estabilizar la demanda y absorber los picos |
| Distribución principal | Colector o anillo con válvulas de sector | Llevar el aire a cada zona con poca caída de presión |
| Ramales y bajantes | Derivaciones que salen por arriba del colector, con purga en el punto bajo | Que el condensado no llegue a los equipos |
| Punto de uso | Válvula de corte, filtro-regulador, enchufe rápido y manguera | Entregar la presión que pide cada máquina |
Red abierta, red cerrada (en anillo) y red ramificada
En una red abierta, o lineal, el aire sale del depósito y recorre las tomas en un solo sentido; si se divide para llegar a varias zonas se habla de red ramificada. Es la más sencilla, pero la última toma es la que más presión pierde. En una red cerrada el colector principal forma un anillo y el aire puede llegar a cada toma por dos caminos. La UC3M recomienda instalar las tuberías en anillo y apunta que así la sección de tubería puede reducirse en un tercio respecto a la red abierta[1]; el Departamento de Energía de Estados Unidos (DOE) también la propone como opción general[2].
El anillo encaja en naves con varios consumos, distancias largas o previsión de crecimiento; para una zona pequeña con pocas tomas suele bastar una red abierta bien dimensionada. En los dos casos se sectoriza con válvulas de bloqueo para poder aislar cada nave o sala sin parar el resto[1].
Por qué una red improvisada sale cara
Muchas redes nacen bien y se estropean con las ampliaciones: una máquina, luego otra toma, después una línea de soplado, y la red acaba siendo un cuello de botella con diámetros escasos, recorridos largos, bajantes sin purga, ninguna válvula de sector y fugas ocultas.
El DOE describe el aire comprimido como, probablemente, la forma de energía más cara de una planta[2]. Cuando falta presión en una toma, la reacción habitual es subir la del compresor, y cada subida cuesta: como regla aproximada del DOE, en sistemas de unos 7 bar, cada 2 psi (unos 0,14 bar) más de presión de descarga aumenta el consumo de energía alrededor de un 1 % a plena carga[2].
Advertencia técnica: subir la presión del compresor para compensar una red mal dimensionada es una solución cara y temporal. El Compressed Air & Gas Institute (CAGI) la cita entre las estrategias costosas que no deberían ser el primer paso[4]. Antes conviene buscar dónde se pierde la presión: fugas, filtros saturados y tramos estrechos o demasiado largos.
En una bodega en campaña o en una línea automatizada, una caída de presión puede parar la producción, y por eso vemos la red como una inversión en continuidad.
Cómo se hace una instalación de red de aire comprimido, paso a paso
1. Toma de datos
Qué máquinas consumen aire, a qué presión, cuántas trabajan a la vez y en qué horarios, a qué distancia de la sala de compresores, qué calidad de aire exige el proceso y qué ampliaciones se prevén. En una bodega la demanda cambia entre campaña, embotellado y limpieza; en un taller la simultaneidad es irregular; en una línea automatizada los ciclos piden caudal estable.
2. Caudal, simultaneidad y reserva
La suma de los consumos nominales casi nunca se da a la vez. Se estudian simultaneidad, picos, reserva y consumo futuro: una red calculada solo para hoy se queda pequeña con la primera ampliación. En la guía de la instalación completa explicamos cómo se mide la demanda.
3. Esquema de la red
Con los consumos sobre un plano se decide si la red será abierta o en anillo, por dónde irá el colector, dónde van las válvulas de sector y los puntos bajos con purga, y qué derivaciones se dejan previstas.
4. Diámetro y material
Cada tramo se calcula con su caudal, su longitud equivalente y su presión de entrada (lo explicamos con un ejemplo en cómo se calcula el diámetro), y el material se elige por entorno, presión, limpieza del aire y facilidad de ampliación (ver tabla de materiales).
5. Trazado y montaje
Una red bien calculada también puede fallar por el montaje. Las reglas salen del comportamiento del condensado y de la caída de presión, y las recogen organismos técnicos y universidades:
| Qué se comprueba | Valor o criterio | Fuente |
|---|---|---|
| Pendiente de las tuberías de alimentación | 1-2 % en el sentido de circulación del aire | UC3M[1] |
| Hacia dónde cae el colector | Alejándose del compresor, hacia bajantes de purga accesibles | DOE[2] |
| Derivaciones a los puntos de uso | Salen por arriba del colector (el DOE admite también el lateral) para que no se llenen de condensado | UC3M[1] y DOE[2] |
| Puntos bajos de la red | Un dispositivo para acumular y evacuar el agua de condensación | UC3M[1] |
| Velocidad del aire en la tubería | Entre 6 y 10 m/s según la UC3M; el CAGI recomienda 20 pies/s (unos 6 m/s) o menos | UC3M[1] y CAGI[4] |
| Caída de presión en la red | No más de 0,1 kp/cm² (prácticamente 0,1 bar) hasta los consumidores | UC3M[1] |
| Caída total, del compresor a cualquier punto de uso | No más del 10 % en los sistemas bien diseñados, contando secado y filtros | CAGI[4] |
| Sectorización | Válvulas para aislar cada nave o tramo sin despresurizar toda la red | UC3M[1] y CAGI[5] |
| Tomas de presión en la red | Puntos para medir y vigilar la presión en distintos tramos | CAGI[4] |
A eso se suman criterios de obra que no llevan cifra pero sí consecuencias: tuberías accesibles para poder vigilarlas[1], soportes que aguanten dilataciones y golpes, válvulas a mano, líneas identificadas y la sala de compresores en la zona más fresca de la planta, sin llegar a temperaturas de helada, como recomienda el DOE[2].
6. Tratamiento del aire
Secado, filtración, separadores y purgas según la calidad que exija cada uso, especificada con las clases de la norma ISO 8573-1[6] (ver calidad del aire).
7. Pruebas, puesta en marcha y mantenimiento
Antes de entregar se comprueban estanqueidad, presión en el punto más alejado con consumo, fugas, purgas, pendientes, acceso a válvulas, identificación de líneas y sujeción de tuberías (ver pruebas al terminar). Después, la red necesita revisión periódica y adaptarse a los consumos nuevos: para eso está nuestro servicio de mantenimiento de aire comprimido.
Cómo se calcula el diámetro de la tubería, con un ejemplo

Una red montada con buen material funciona mal si el cálculo no es correcto. Según el CAGI, todos los sistemas pierden presión entre la descarga del compresor y los puntos de uso por la fricción y la resistencia de tuberías, accesorios, filtros y secadores[4]; cuanto más largo y estrecho es el recorrido, más se pierde. Lo que cuenta es la presión útil en el punto de trabajo, que siempre queda por debajo de la que marca el manómetro de la sala.
| Variable | Qué significa | Riesgo si se calcula mal | Cómo lo resolvemos |
|---|---|---|---|
| Caudal | Cantidad de aire que consumen las máquinas | Falta de suministro en los picos de demanda | Inventario de consumos, simultaneidad y margen de ampliación |
| Presión | Fuerza disponible en el punto de uso | Herramientas sin potencia o ciclos neumáticos inestables | Medición en el punto final y ajuste de las pérdidas de carga |
| Diámetro | Sección interior de la tubería | Velocidad alta, ruido, turbulencias y caída de presión | Cálculo por caudal, longitud equivalente y presión objetivo |
| Longitud equivalente | Recorrido real más lo que añaden codos, tes, válvulas y accesorios | Pérdidas subestimadas y red insuficiente | Cálculo con el trazado completo y sus accesorios |
| Calidad del aire | Nivel de partículas, agua y aceite | Averías, contaminación, corrosión y defectos de proceso | Secado, filtración y purgas según el uso final |
La fórmula de la caída de presión
El material docente de Neumática de la UC3M recoge esta expresión para la caída de presión en una tubería de aire comprimido[1]:
Δp = 1,6 × 108 × Q1,85 × L / (d5 × p1)
Δp, caída de presión en bar · Q, caudal en Nm³/s · L, longitud de la tubería en m · d, diámetro interior en mm · p1, presión de entrada en bar.
El diámetro va elevado a la quinta potencia: un tubo algo más estrecho dispara la caída. Para L se usa la longitud equivalente, la real más lo que suman codos, tes, válvulas y reducciones, que la UC3M cuenta entre los puntos que provocan caída de presión[1]; cada sistema de tubería da sus equivalencias en su documentación técnica.
Ejemplo: un colector de 100 metros
Supongamos un colector principal (es un ejemplo, no una obra concreta) que tiene que llevar 3 Nm³/min, es decir 0,05 Nm³/s, a lo largo de 100 m de longitud equivalente, con 8 bar absolutos a la entrada (unos 7 bar en el manómetro). Aplicando la fórmula:
| Diámetro interior | Caída de presión calculada | Velocidad aproximada del aire | ¿Cumple? |
|---|---|---|---|
| 25 mm | 0,80 bar | 13 m/s | No: pierde ocho veces el criterio de 0,1 bar |
| 32 mm | 0,23 bar | 8 m/s | No: la caída pasa del doble del criterio, y a 8 m/s supera la velocidad que recomienda el CAGI |
| 40 mm | 0,08 bar | 5 m/s | Sí, con poco margen: deja unos 0,02 bar para ramales y bajantes |
| 50 mm | 0,03 bar | 3 m/s | Sí, con margen para ramales, bajantes y crecimiento |
Cálculo propio con la fórmula de la UC3M[1]. La UC3M da p1 en bar sin decir si es presión absoluta o manométrica; aquí se toma absoluta. Si se tomara manométrica (7 bar), las caídas saldrían un 14 % mayores y ninguna conclusión cambiaría. La velocidad es aproximada: sale de pasar el caudal a las condiciones de la tubería (a 8 bar absolutos, el aire ocupa unas ocho veces menos que a presión atmosférica) y dividirlo por la sección.
Con 40 mm el colector cumple, pero se gasta unos 0,08 de los 0,1 bar que la UC3M admite hasta los consumidores, y a ramales y bajantes les quedan unos 0,02 bar. Si además dentro de unos años esa línea tiene que mover un 50 % más de aire (4,5 Nm³/min), con 40 mm la caída sube a unos 0,16 bar y deja de cumplir, mientras que con 50 mm se queda en unos 0,05 bar. Por eso aquí el de 50 mm es la opción prudente, y el colector principal se calcula con la ampliación prevista: cambiarlo con la nave trabajando obliga a parar.
En velocidad, los tubos de 40 y 50 mm quedan por debajo del rango de 6-10 m/s de la UC3M[1], pero dentro de los 20 pies/s (unos 6 m/s) o menos que recomienda el CAGI[4]; el de 32 mm, con 8 m/s, entra en el rango de la UC3M y pasa del límite del CAGI. Como las dos fuentes no coinciden en la velocidad, en este ejemplo decide la caída de presión, para la que la UC3M sí fija un tope en toda la red.
El CAGI dimensiona con las tablas de pérdida por fricción de su manual[4]; fórmula y tablas llevan al mismo sitio si la cuenta se hace tramo a tramo, con la longitud equivalente y la presión que de verdad llega a cada uno.
Materiales para tuberías de aire comprimido
No hay un material perfecto para todo: depende del sector, la presión, el ambiente, los golpes, la humedad, las ampliaciones previstas y la limpieza que pida el aire. El CAGI resume las diferencias: cobre, aluminio y plásticos son lisos por dentro, pierden menos presión y se modifican con más facilidad, mientras que otros materiales pueden oxidarse y añadir contaminantes al aire[5]. La UC3M añade que en el acero galvanizado los empalmes roscados no siempre son totalmente herméticos y que resiste la corrosión poco mejor que el tubo negro[1]. Por eso, para una red nueva que va a crecer, el aluminio modular es una opción práctica: ligero, liso por dentro y ampliable sin soldar.

| Material | Ventajas | Limitaciones | Uso recomendado |
|---|---|---|---|
| Aluminio modular | Ligero, liso por dentro, resistente a la corrosión, montaje rápido, fácil de ampliar | Mayor coste inicial que las soluciones básicas | Industria, bodegas, talleres y redes que se van a ampliar |
| Acero inoxidable | Alta resistencia, higiene, durabilidad, buen comportamiento en ambientes exigentes | Coste superior y montaje más especializado | Industria alimentaria, bodegas, zonas húmedas o procesos sensibles |
| Cobre | Resistente a la corrosión, interior liso, útil en instalaciones pequeñas | Coste variable, limitaciones en grandes diámetros | Talleres, laboratorios, redes auxiliares y zonas de consumo moderado |
| Acero galvanizado | Resistente y de uso tradicional | Peso, montaje lento, roscas que no siempre son herméticas y corrosión interior con el tiempo | Reformas puntuales o instalaciones donde ya existe este sistema |
| Acero negro | Resistencia mecánica | Oxidación interior, partículas y suciedad en la red | No suele ser la primera opción para una red nueva y limpia |
Criterio práctico: al comparar materiales, junto al precio por metro entran la caída de presión, el tiempo de montaje, la corrosión y lo fácil que sea ampliar la red.
Por qué no todos los plásticos sirven
El CAGI advierte de que algunos plásticos, y el PVC en particular, se degradan con los fluidos del compresor y con la luz solar, con riesgo de rotura, y recuerda que, sea cual sea el material, hay que respetar su presión nominal[5]. Una tubería pensada para otro fluido no se usa en aire comprimido sin verificación técnica.
Racores, válvulas y conexiones: donde más se pierde
Una red con buena tubería puede fallar por los accesorios: racores de baja calidad, enchufes rápidos desgastados, juntas inadecuadas o roscas mal selladas. El DOE señala que la mayoría de las fugas están en los puntos de uso y no en la tubería de distribución[2], así que revisamos el conjunto completo hasta la conexión final.
Calidad del aire: humedad, aceite, partículas y filtración
El aire comprimido no sale limpio del compresor: al comprimir se concentran humedad y partículas, y en los compresores lubricados se suma el posible arrastre de aceite. Si no se trata, esa contaminación llega a máquinas, actuadores, válvulas, botellas, etiquetas o envases. La norma ISO 8573-1:2010 especifica clases de pureza para partículas, agua y aceite[6], y con ellas se define el tratamiento de cada uso: no pide lo mismo una pistola de soplado que una zona de embotellado. El secador y los filtros se eligen como explicamos en la guía de la sala de compresores y el tratamiento del aire.
Humedad y condensados
Cuando el aire comprimido se enfría, el vapor de agua condensa. Sin secado, pendientes y purgas, el agua entra en herramientas, cilindros y válvulas y trae corrosión, gripajes, pérdida de lubricación y defectos de proceso. Dentro de la red, la defensa es el trazado: derivaciones hacia arriba y purgas en los puntos bajos[1].
Aceite y partículas
El aceite llega desde el compresor o desde la lubricación; en usos alimentarios, embotellado, pintura o equipos sensibles es un contaminante que se controla con filtración y eligiendo bien compresor y tratamiento. Las partículas vienen del ambiente, de la corrosión interior, del montaje o de componentes deteriorados, y una pequeña basta para bloquear una electroválvula: por eso la filtración se diseña por etapas, según lo que pida cada uso.
| Problema de calidad | Efecto en la instalación | Equipo de tratamiento | Revisión recomendada |
|---|---|---|---|
| Agua líquida | Corrosión, averías, bloqueos y defectos de proceso | Secador, separador ciclónico, purgas automáticas | Control del punto de rocío y del estado de las purgas |
| Aceite | Contaminación, juntas dañadas, problemas en pintura o alimentación | Filtros coalescentes y carbón activo si procede | Cambio programado de los elementos filtrantes |
| Partículas sólidas | Desgaste de válvulas, cilindros y herramientas | Prefiltros y microfiltros | Vigilar la caída de presión en los filtros |
| Caída de presión en el tratamiento | Menos presión útil en las máquinas | Filtros bien dimensionados | El CAGI recomienda cambiar el elemento cuando la presión diferencial pasa de 5-7 psi (unos 0,35-0,5 bar) o, como mínimo, cada seis meses[4] |
Pruebas al terminar: presión, estanqueidad y fugas
Una red nueva se da por buena después de medirla. Hacemos estas comprobaciones antes de entregarla, y sirven igual para revisar una red que ya trabaja.
Limpieza y estanqueidad
Antes de conectar los equipos, la red se sopla para sacar virutas y restos de montaje; en tuberías soldadas, la UC3M advierte de que la soldadura deja cascarilla que hay que retirar[1]. Después se presuriza y se revisan las uniones una a una. Si la red forma parte de una instalación de equipos a presión, el certificado de instalación tiene que hacer constar que se han realizado las pruebas requeridas, incluida, si procede, la prueba hidrostática de resistencia de los elementos no probados[3].
Presión en el punto más alejado
Con la planta consumiendo, se mide la presión en la toma más lejana y se compara con la de la sala: la diferencia es la caída real de la red y del tratamiento. Dejar tomas de presión en la red, como recomienda el CAGI, permite repetir la medida cuando haga falta[4].
La prueba de fugas del DOE
Con todos los consumos parados, las fugas hacen que un compresor de carga y vacío siga cargando y descargando aunque nadie use aire. El DOE propone cronometrar varios ciclos y aplicar esta cuenta[2]:
Fugas (%) = T × 100 / (T + t)
T, tiempo en carga (minutos) · t, tiempo en vacío (minutos). El resultado es el porcentaje de la capacidad del compresor que se va por fugas.
Si en un ciclo típico el compresor pasa 1 minuto en carga y 4 en vacío, las fugas se llevan el 20 % de su capacidad. El DOE sitúa por debajo del 5-10 % un sistema bien mantenido y habla de pérdidas de hasta el 20-30 % de la capacidad y la potencia en los descuidados[2]. El propio DOE avisa del límite del método: no cuenta los equipos que tienen su alimentación de aire cerrada durante la prueba[2].
Para buscarlas, la hoja técnica del DOE sobre fugas señala como zonas habituales acoplamientos, mangueras, racores, uniones, enchufes rápidos, conjuntos de filtro y regulador, purgas de condensado, válvulas, bridas y selladores de rosca. Lo mejor es un detector acústico de ultrasonidos; el agua jabonosa con brocha también funciona, aunque es más lenta[7].

El tamaño del agujero importa más de lo que parece, porque el caudal que se escapa es proporcional al cuadrado del diámetro del orificio[7]. En la tabla del DOE, a 90 psi (unos 6,2 bar), un orificio de 1/16 de pulgada (1,6 mm) deja escapar unos 5,7 pies³/min, alrededor de 160 litros por minuto, y uno de 1/8 de pulgada (3,2 mm), unos 23 pies³/min, más de 650 litros por minuto[7]. Son valores teóricos que el DOE corrige según la forma del orificio.
Si la red ya está en servicio y las cifras no cuadran, una auditoría de aire comprimido mide consumos, presiones y fugas antes de decidir si hay que tocar la red, el tratamiento o el compresor.
Mantenimiento y auditorías de la red
El mantenimiento de una red tiene que ser preventivo: esperar a que una línea pierda presión o una herramienta se quede sin fuerza sale más caro que revisar con un plan. Las fugas se controlan con un programa continuo: el DOE recomienda uno de prevención con identificación y etiquetado, seguimiento, reparación, verificación e implicación del personal, y un objetivo razonable del 5-10 % del caudal total del sistema[7].
Checklist de mantenimiento preventivo
- Comparar la presión en la sala de compresores con la de los puntos más alejados.
- Revisar fugas en racores, conexiones, mangueras, válvulas y purgas.
- Cambiar los elementos filtrantes según su presión diferencial o, como mínimo, cada seis meses[4].
- Vaciar con regularidad los depósitos húmedos: el agua acumulada resta volumen de almacenamiento[4].
- Verificar el secador, el punto de rocío y el drenaje de condensados.
- Inspeccionar soportes de tubería, vibraciones y golpes.
- Comprobar que funcionan las válvulas de corte de cada sector.
- Revisar depósitos, válvulas de seguridad y documentación aplicable.
- Actualizar el plano de la red después de cada ampliación.
- Eliminar tomas anuladas y ramales muertos que acumulan condensado.
- Planificar la sustitución de mangueras y enchufes rápidos deteriorados.
Antes de comprar un compresor más grande: cuando una industria pierde presión, muchas veces lo que necesita es una revisión completa de la red. Analizamos la causa antes de proponer una solución, porque una red con fugas puede hacer parecer insuficiente a un compresor que todavía sirve.
Normativa: seguridad, legalización y cuándo hace falta proyecto
La red forma parte de una instalación de equipos a presión. En España, el Real Decreto 809/2021 aprueba el Reglamento de equipos a presión, que se aplica a la instalación, las inspecciones periódicas, la reparación y la modificación de los equipos con presión máxima admisible superior a 0,5 bar[3]. Su comercialización la regula la Directiva 2014/68/UE[8], que España incorporó con el Real Decreto 709/2015[9]. El marco completo está en nuestro artículo sobre normativa de aire comprimido y mantenimiento.
¿Tu red necesita proyecto?
El anexo II del reglamento lo decide sobre todo con una cuenta. Con carácter general, requieren proyecto de instalación las instalaciones en las que la suma de la presión máxima de servicio, en bar, por el volumen, en litros, de todos los equipos a presión conectados de forma permanente supera 25.000, sin contar las tuberías de conexión ni los equipos por debajo de la categoría I[3], que son los del artículo 4.3 del Real Decreto 709/2015[9]. El mismo anexo añade otros motivos de proyecto: instalaciones que pueden aumentar de presión por una llama, por aporte de calor o por reacciones químicas (con un umbral de 10.000 en lugar de 25.000), fluidos peligrosos por encima de ciertas cantidades y tuberías de las categorías II y III[3]. Las instalaciones que no entran en ninguno de esos supuestos se consideran de menor riesgo y no requieren proyecto[3].
Ejemplo: dos depósitos de 1.000 litros con 11 bar de presión máxima de servicio suman 22.000 bar·litros; si el resto de equipos que entran en la suma no añade más de 3.000 y no hay otro motivo de proyecto, la instalación es de menor riesgo. Si se monta desde el principio con tres depósitos iguales, suma 33.000 y necesita proyecto. La tubería de la red no entra en la suma.
La ampliación o modificación de una instalación por incorporación o sustitución de equipos a presión, y el cambio de emplazamiento de los que ya están instalados, quedan sujetos a las mismas condiciones que una instalación nueva: empresa instaladora habilitada, pruebas y documentación para la puesta en servicio. Pero para decidir si una ampliación necesita proyecto, el reglamento manda contar solo la parte ampliada[3]. Si a la instalación de dos depósitos del ejemplo se le añade después un tercero de 1.000 litros a 11 bar, la parte ampliada suma 11.000 y, por ese criterio, no pide proyecto.
Los equipos a presión de las categorías I a IV los tiene que instalar una empresa instaladora habilitada[3]. Estas empresas se clasifican en EIP-1, para instalaciones que no requieren proyecto, y EIP-2, que además puede hacer las que sí lo requieren. En las instalaciones de menor riesgo el certificado de instalación lo puede hacer una EIP-1; en las que llevan proyecto lo firma la persona técnica titulada de la empresa EIP-2[3]. En Grupo JOH somos EIP-2. En ¿tu instalación de aire comprimido está legalizada? explicamos paso a paso cómo saber si la tuya está en regla y qué hacer si no lo está.
Qué documentación puede ser necesaria
Cada instalación se estudia por separado: presión, volumen, categoría de los equipos, uso, emplazamiento, modificaciones y reparaciones cambian las obligaciones. Lo habitual es reunir:
- Fichas técnicas de compresores, depósitos, secadores, filtros, válvulas y accesorios principales.
- Marcado CE y declaraciones de conformidad cuando corresponda.
- Certificado de instalación y de las pruebas realizadas.
- Instrucciones de uso y mantenimiento de los equipos.
- Registro de inspecciones periódicas si aplica.
- Esquema de la instalación, trazado de la red y puntos de aislamiento.
- Plan de mantenimiento preventivo.
Seguridad en el montaje
Soportes y dilataciones, protección frente a golpes, acceso a las válvulas, líneas identificadas, purgas seguras, ventilación de la sala de compresores y procedimientos de bloqueo antes de intervenir. Y fuera las mangueras deterioradas, las conexiones improvisadas y los accesorios que no son aptos para la presión de trabajo.
Errores frecuentes en la instalación de redes de aire comprimido
Una red puede funcionar el primer día y estar mal diseñada: los errores salen cuando crece la producción o el mantenimiento empieza a encontrar averías repetidas. Los que afectan a toda la instalación (compresor, sala, depósito) están en errores que salen caros en una instalación de aire comprimido industrial; estos son los de la red.
- Elegir el diámetro «porque siempre se ha usado ese» acaba en pérdidas de carga: en el ejemplo de arriba, bajar de 40 a 32 mm triplica la caída del colector.
- Calcular sin margen para ampliar: cada máquina nueva exige un parche. Mejor prever derivaciones y un colector con capacidad razonable.
- Dejar el condensado a quien se acuerde de purgar, en lugar de poner tratamiento, purgas automáticas, pendientes y tomas bien orientadas.
- Usar una manguera larga o estrecha como si fuera la red fija; el CAGI propone usar la longitud mínima necesaria y cambiar tramos de manguera por tubería rígida de interior liso y diámetro suficiente[4].
- No sectorizar: sin válvulas de corte por zonas, una intervención pequeña obliga a parar toda la red.
- Olvidar las fugas pequeñas: una fuga que trabaja día y noche es un coste permanente, y el CAGI apunta a las fugas como una de las causas principales de caída de presión[5].
- Colocar filtros sin criterio: uno mal dimensionado o saturado puede quitar más presión que la propia tubería.
Redes de aire comprimido en bodegas, talleres mecánicos e industria
En bodegas
En bodega, el aire comprimido interviene en el embotellado, el etiquetado, el empaquetado, el paletizado, los accionamientos neumáticos y la limpieza. En campaña, una parada tiene impacto inmediato. Como también mantenemos, instalamos y reparamos maquinaria de bodega, vemos el aire comprimido como parte del proceso, junto a prensas, despalilladoras, cintas, embotelladoras y etiquetadoras.
Instalación de aire comprimido en un taller mecánico
En un taller mecánico el aire mueve pistolas de impacto, elevadores, sopladores, lijadoras, equipos de pintura y bancos de trabajo. El problema típico es la caída de presión cuando varios operarios trabajan a la vez, y la causa suele ser una manguera larga desde el compresor haciendo de red. La solución habitual es una red fija, abierta o en anillo según el tamaño del taller, con un bajante por puesto que salga por arriba del colector y tenga purga en su punto bajo, válvula de corte y filtro-regulador en cada toma, y mangueras cortas hasta la herramienta. La zona de pintura suele pedir un aire más tratado que el resto, con su propia filtración.
En la industria alimentaria
Aquí la calidad del aire pesa todavía más: el tratamiento y los materiales se eligen según el contacto directo o indirecto con el producto o el envase, y de filtros, secador y tubería depende que la red no sea una fuente de contaminación.
Líneas de gas y de aire comprimido en la misma nave
Cuando en la misma planta conviven el aire comprimido y otro gas técnico, como nitrógeno o gases de soldadura, cada uno va por su propia línea, identificada y con sus válvulas, y se dimensiona con el mismo criterio de caudal, presión y caída. Como distribuidores de Linde, también suministramos esos gases: están en gases técnicos e industriales.
Maquinaria agrícola e industrial
En la maquinaria agrícola e industrial, además de la red fija, conviene revisar mangueras, racores, conexiones, latiguillos y válvulas, y tener repuestos a mano para resolver averías sin demoras.
Cómo trabajamos una instalación de aire comprimido en Grupo JOH
Antes de instalar revisamos maquinaria, consumos, recorridos, presión, tratamiento y ampliaciones, y proponemos una solución que se pueda mantener y hacer crecer. Es una parte de nuestro servicio de aire comprimido industrial, que va de la venta del compresor a su mantenimiento.
Hacemos instalaciones nuevas, reformas, ampliaciones, sustitución de tramos antiguos, salas de compresores, reparación de fugas, legalización y mantenimiento preventivo, y también urgencias: pérdida de presión, condensado en la línea o una máquina nueva que poner en marcha. Somos distribuidores oficiales de compresores ELGi en Castilla-La Mancha, y como también llevamos mantenimiento industrial, maquinaria de bodega e hidráulica, miramos la red junto al resto del proceso.
Diseño y cálculo
Analizamos consumos, presión, caudal, trazado, materiales, sectorización y crecimiento futuro.
Montaje y pruebas
Ejecutamos canalizaciones, bajantes, tomas, válvulas, filtros, secadores y conexiones finales, y probamos la red antes de entregarla.
Continuidad
Revisamos fugas, presión, condensados, filtros, compresores y puntos críticos para evitar paradas.
¿Tu red de aire comprimido pierde presión, tiene fugas o se ha quedado pequeña?
Cuéntanos qué máquinas tienes, dónde pierde presión la red o qué ampliación preparas, y te proponemos cómo resolverlo en tu producción.
Solicitar revisión técnicaPreguntas frecuentes sobre la instalación de redes de aire comprimido
¿Cómo se hace una instalación de red de aire comprimido?
Se calculan el caudal y la presión que piden las máquinas y se elige el diámetro de cada tramo para que la red no pierda más de unos 0,1 bar, que es el criterio de la Universidad Carlos III de Madrid. La red se traza preferiblemente en anillo, con una pendiente del 1-2 % hacia las purgas y las tomas saliendo por arriba. Al terminar se prueban la estanqueidad, la presión en el punto más alejado y las fugas.
¿Una red neumática industrial es lo mismo que una red de aire comprimido?
Sí, en la práctica son sinónimos. Las dos expresiones nombran el conjunto de tuberías, válvulas, depósitos, filtros, secadores, purgas y tomas que llevan el aire a presión desde el compresor hasta las máquinas o herramientas neumáticas.
¿Qué es mejor, una red abierta (lineal) o una red cerrada (en anillo)?
Con varios consumos, el anillo: el aire llega a cada toma por dos caminos y la presión es más estable. La Universidad Carlos III de Madrid lo recomienda e indica que permite reducir la sección de tubería en un tercio respecto a la red abierta.
¿Qué tipo de tubería se usa para aire comprimido?
Depende del uso: el aluminio modular es práctico por su interior liso y lo fácil que es ampliarlo, y el inoxidable encaja en entornos alimentarios o exigentes. El PVC conviene evitarlo: según el Compressed Air & Gas Institute (CAGI), se degrada con los fluidos del compresor y con la luz solar, y puede romperse.
¿Qué diámetro de tubería necesito para el aire comprimido?
El que deje la caída de presión de la red por debajo de unos 0,1 bar, el criterio de la Universidad Carlos III de Madrid, con el caudal, la longitud equivalente y la presión de cada tramo. En un ejemplo de cálculo propio con su fórmula, 3 Nm³/min a lo largo de 100 m con 8 bar absolutos a la entrada piden unos 40 mm de diámetro interior, y 50 mm si se prevé crecer o se quiere dejar margen a ramales y bajantes.
¿Qué pendiente debe tener una red de aire comprimido?
Entre el 1 y el 2 % en el sentido de circulación del aire, según la Universidad Carlos III de Madrid, cayendo hacia bajantes de purga en los puntos bajos.
¿Qué presión debe tener una instalación de aire comprimido?
La que necesite el equipo más exigente en su punto de uso, más las pérdidas de la red. Según el Compressed Air & Gas Institute (CAGI), en los sistemas bien diseñados la caída entre el compresor y cualquier punto de uso no pasa del 10 %.
¿Cómo se mide cuánto aire se pierde por fugas?
Con los consumos parados, se cronometra el tiempo en carga (T) y en vacío (t) del compresor y se aplica la fórmula del Departamento de Energía de Estados Unidos: fugas (%) = T × 100 / (T + t). Bien mantenido, un sistema queda por debajo del 5-10 %.
¿Es obligatorio legalizar una instalación de aire comprimido?
Sí, si tiene equipos a presión de las categorías I a IV. Según el Real Decreto 809/2021, la monta una empresa instaladora habilitada, que hace las pruebas y firma el certificado de instalación, y antes de ponerla en servicio se acredita ante la comunidad autónoma. El proyecto solo se añade si la suma de presión máxima de servicio en bar por volumen en litros pasa de 25.000, sin contar tuberías ni equipos por debajo de la categoría I, o si se da otro supuesto del anexo II del reglamento.
¿Una red mal diseñada aumenta el consumo eléctrico?
Sí. Obliga al compresor a trabajar más o a más presión, y según el Departamento de Energía de Estados Unidos, en sistemas de unos 7 bar, cada 0,14 bar más de presión de descarga sube el consumo alrededor de un 1 % a plena carga.
¿Cuánto cuesta una instalación de aire comprimido?
Depende de los metros de red, del diámetro y el material de la tubería, del número de tomas, del tratamiento que pida el aire en cada uso y de si la instalación necesita proyecto. Por eso el presupuesto se hace después de tomar los datos de la nave y de sus consumos.
¿Grupo JOH instala redes de aire comprimido para bodegas?
Sí. Hacemos el diseño, el montaje, la legalización y el mantenimiento de redes de aire comprimido para bodegas, talleres e industria desde Villarrobledo, como empresa instaladora EIP-2 y distribuidores oficiales de ELGi en Castilla-La Mancha.
Fuentes
- [1] Universidad Carlos III de Madrid, Departamento de Ingeniería Mecánica. (s. f.). Red de aire comprimido [Material docente de Neumática y oleohidráulica, OpenCourseWare]. https://ocw.uc3m.es/pluginfile.php/706/mod_page/content/17/neumatica_tuberias.pdf
- [2] U.S. Department of Energy. (2016). Improving compressed air system performance: A sourcebook for industry (3.ª ed., pp. 15-16, 21, 24 y 28). https://www.energy.gov/sites/prod/files/2016/03/f30/Improving%20Compressed%20Air%20Sourcebook%20version%203.pdf
- [3] Ministerio de Industria, Comercio y Turismo. (2021). Real Decreto 809/2021, de 21 de septiembre, por el que se aprueba el Reglamento de equipos a presión y sus instrucciones técnicas complementarias (Reglamento: arts. 1, 4 y 5; anexo I, apdo. 1.9; anexo II, apdos. 1, 3 y 4). Boletín Oficial del Estado, BOE-A-2021-16407. https://www.boe.es/buscar/act.php?id=BOE-A-2021-16407
- [4] Compressed Air & Gas Institute. (s. f.). Technical brief on pressure drop. https://www.cagi.org/assets/documents/pdfs/PressureDropTechnicalBrief.pdf
- [5] Compressed Air & Gas Institute. (s. f.). Frequently asked questions: Distribution piping network. https://www.cagi.org/assets/documents/pdfs/DistributionPipingFAQ.pdf
- [6] International Organization for Standardization. (2010). ISO 8573-1:2010. Compressed air. Part 1: Contaminants and purity classes. https://www.iso.org/standard/46418.html
- [7] U.S. Department of Energy. (2004). Minimize compressed air leaks (Compressed Air Tip Sheet n.º 3). https://www.energy.gov/sites/prod/files/2014/05/f16/compressed_air3.pdf
- [8] Parlamento Europeo y Consejo de la Unión Europea. (2014). Directiva 2014/68/UE, de 15 de mayo de 2014, relativa a la armonización de las legislaciones de los Estados miembros sobre la comercialización de equipos a presión. Diario Oficial de la Unión Europea. https://eur-lex.europa.eu/eli/dir/2014/68/oj
- [9] Ministerio de Industria, Energía y Turismo. (2015). Real Decreto 709/2015, de 24 de julio, por el que se establecen los requisitos esenciales de seguridad para la comercialización de los equipos a presión (art. 4.3). Boletín Oficial del Estado, BOE-A-2015-9527. https://www.boe.es/buscar/act.php?id=BOE-A-2015-9527


